El arte sin ideas es sólo decoración
- alsanchezro
- 9 nov 2020
- 4 Min. de lectura
El arte conceptual aparece a finales de los años sesenta con manifestaciones muy diversas y
fronteras poco definidas ya que la idea central que está latente en todas ellas es que la
verdadera obra de arte no es el objeto físico producido por el artista, sino que consiste en
conceptos e ideas. Además, otro elemento a resaltar de esta tendencia es que requiere una
mayor implicación del espectador, no sólo en la forma de percibirlo, sino con su acción y
participación. Sin embargo, ¿Cómo podemos abordar el arte conceptual?
En el arte conceptual, el concepto prima sobre la realización material de la obra, y en
muchas ocasiones el mismo proceso (bocetos, notas, diálogos) puede ser expuesto para
mostrar el origen y el desarrollo del concepto inicial. Michael Craig-Martin, utilizaba las
palabras en sus obras de arte para hacer ejercicios de semántica que a la larga hacía ver a la
obra de arte vacía y sin emoción alguna y es que, desde los fuertes componentes heredados
de los ready-made de Marcel Duchamp, siguiendo por las obras de Piero Manzoni, quien
comenzó a cuestionar de otras maneras la naturaleza del objeto del arte, cuando se trata de
arte conceptual, es el pensamiento lo que vale. Todo esto, llevó al artista norteamericano,
Sol lewitt, a concluir que el objetivo del artista que se ocupa del arte conceptual es hacer
que su trabajo sea mentalmente interesante para el espectador y esto lleva a que la obra se
vuelva emocionalmente seca. Sin embargo, en la obra de Mary Kelly titulada “Post-Partum
Document” (1973-1979), Mary Kelly, en una serie de seis partes, grabó y analizó la
relación cambiante con su hijo, cada sección de éstas seis partes se concentra en un
momento formativo diferente entre ella y su hijo. En esta obra podemos detallar que la
artista usó las palabras para combinar la curiosidad intelectual con poder emocional y
además expuso el proceso para mostrar el desarrollo de la idea inicial, esto hace que la obra
de arte te atraiga a este mundo emocional, personal y muy conmovedor, con esto, se puede
demostrar que el arte conceptual no está obligado a ser emocionalmente seco.
Para el arte conceptual, en las obras de arte la experiencia estética puede darse más allá del
objeto en sí, ya que las experiencias y las obras pueden materializarse en varios objetos o
bien, su recibimiento puede entenderse más allá de la presencia de los objetos, es decir, no
todo es arte, pero cualquier cosa podría ser arte debido a que una buena idea podría
convertir prácticamente cualquier cosa en una obra de arte. De esta manera, el arte
conceptual intenta mantener la vivencia estética sin que intervenga la elaboración artística,
el valor plástico de los objetos. Un paso más allá sería la mera proposición por escrito de
contemplar un tajalápiz sin mostrarlo ya que las palabras pueden ser más significativas que
las imágenes u objetos y un claro ejemplo de esto es la obra que el humorista francés,
Alphonse Allais presentó al mundo en 1897. La obra consistía en una serie de imágenes,
cada una de ellas era una hoja de papel de un color con una descripción de lo que estaba
ocurriendo en la imagen que se veía. Por supuesto, Alphonse Allais estaba bromeando, pero
su broma tomó un momento muy importante en la prehistoria del arte conceptual. Aquí se
hace evidente el carácter humorístico que maneja el arte conceptual. Para Marcel Duchamp, el humor tomó un papel crucial en el desarrollo de sus obras, ya que para él era importante introducirle humor a cada una de ellas. Para el artista alemán Christian Jankowski, todos los formatos de los medios son posibles áreas de juegos conceptuales y para él hay algo bastante anarquista con el humor dado que con él uno puede expresar sentimientos y opiniones pero no de una manera pedagógica. En función de la insistencia en el lenguaje, el comentario social o político, el cuerpo o la naturaleza, dentro de este arte encontramos líneas de trabajo muy diferentes, por ejemplo, el arte del performance y para entenderlo, primero debemos entender nosotros que el arte no sólo se trata de hacer objetos, también puede tratarse de hacer cosas. Partiendo de esta premisa, muchos artistas conceptuales empezaron a poner su cuerpo en el centro del escenario, como es el caso de Yoko ono que se sentó en medio de un escenario y los espectadores eran invitados a cortarle la ropa con unas tijeras. También está el performance de Bruce Mclean quien intentó redefinir el concepto de la escultura con un concepto más efímero de ésta. No obstante, otros artistas estaban dispuestos a transformar sus vidas en obras de arte alegóricas, este es el caso de Josep Beuys con su performance llamado “Quiero a américa y américa me quiere a mi” de 1974. En él, Joseph Beuys compartió la habitación con un coyote salvaje por tres días completos, él creía que el arte no está allí para ser simplemente entendido, si fuera de este modo no tendríamos necesidad de él. En su performance había alegoría a la paz, a la tolerancia y al respeto hacia la naturaleza, esto fue lo que Joseph Beuys llamó “escultura social”. Trabajos de este tipo demuestran que el arte conceptual adopta muchas formas diferentes para lograr su cometido: objetos, palabras, acciones o lo que se tenga a la mano.
Los artistas conceptuales logran con su arte hacernos reír, pensar, sentir. Han redefinido el arte y el concepto de belleza que hay en este y lo han logrado desde distintas posturas que, a mi modo de ver, son audaces, es en esa audacia donde se contempla la estética, puesto que hacen que el mundo sea más impredecible e imaginativo.
En conclusión, lo conceptual es más que nada una actitud de la que parte el artista y que se le pide al espectador: en función de si la comparte habrá obra o no. Para Katie Paterson, las ideas que hay detrás de un trabajo conceptual están al borde de lo posible e imposible pero el objetivo al final de cada obra es que la audiencia la haga cobrar vida activando esa idea atreves de su imaginación.





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